Galería de 1981

Descubriendo el pasado
Arqueología de la Ciudad Perdida

HISTORIA OCULTA EN VALLE DE MOAPA 

La Ciudad Perdida es una serie de ruinas Basketmaker y Pueblo que se extienden a lo largo de 30 millas del valle del río Muddy. Cuando comenzaron las primeras excavaciones, los yacimientos se llamaban Pueblo Grande de Nevada. Los primeros pobladores trabajaron, cultivaron y cazaron aquí desde aproximadamente el año 1 al año 1250 d.C. Sus longevas comunidades son la prueba de su esfuerzo y perseverancia en un desierto severo y cruel. Los yacimientos y los artefactos que se conservan nos permiten conocer la vida de estos primeros habitantes. 

Muchas voces a lo largo del tiempo han contribuido a contar su historia. 

El pueblo Paiute vivió durante muchos años junto a los vestigios de la anterior cultura de los Pueblo. Por sus tierras nativas pasaron tramperos, comerciantes y exploradores. Los colonos mormones se asentaron entre las ruinas. 

Los arqueólogos empezaron a trabajar aquí en la década de 1920. Los periódicos sensacionalistas bautizaron las ruinas como la “fabulosa Ciudad Perdida”. En la década de 1930 se reclutó a jóvenes del Cuerpo Civil de Conservación (CCC) para que ayudaran en la excavación de los yacimientos. El Servicio de Parques Nacionales continuó la investigación en la década de 1940. Investigadores universitarios excavaron y formaron a estudiantes en las escuelas de la Ciudad Perdida. 

En la década de 1980, la arqueología de salvamento se apresuró a proteger información a medida que los yacimientos eran arrasados por nuevas carreteras y urbanizaciones. 

Después de décadas de investigación, sabemos más sobre los primeros habitantes del valle, pero aún quedan preguntas por responder. A medida que crece nuestra comunidad moderna, se pierden yacimientos y artefactos, y desaparecen pequeños fragmentos de información. Arqueólogos continúan estudiando la Ciudad Perdida. Entrelazando la ciencia con las historias tradicionales, conseguimos comprender mejor a las personas que vivieron, trabajaron y jugaron aquí. 

Una cultura “perdida”

La Ciudad Perdida estaba perdida solo a los ojos de aquellos que no habían reconocido el valor del patrimonio. 

La Banda Moapa de Paiute que vive actualmente en la zona ha respetado los artefactos y restos de los pueblos que habitaron aquí antes. Las historias advierten a sus participantes que no deben recoger ni perturbar las ruinas o los artefactos antiguos. 

Para los primeros tramperos, comerciantes y exploradores, el río Muddy formaba parte de una importante ruta desde Nuevo México y las Montañas Rocosas hasta California. 

Las ruinas Pueblo de la Ciudad Perdida, precontacto, se extienden a lo largo del valle, pero los primeros pobladores blancos de la zona no mencionaron los cimientos erosionados ni la alfarería que se encontró allí. 

Jedediah Smith estableció lo que se sería parte del Antiguo Camino Español que atraviesa el valle del río Muddy. Durante décadas, el comercio entre California y Nuevo México pasó por las ruinas. Poco se escribió en los diarios sobre las ruinas. 

El gobierno ordenó exploraciones oficiales para documentar las rutas de viaje. John Fremont recorrió el Viejo Camino Español desde California a Utah con Kit Carson en 1844, pero no informó de la existencia de ruinas. John Wesley Powell recorrió el valle del río Muddy en 1869 al final de su viaje por el río Colorado. Powell preparó informes oficiales para el gobierno estadounidense sobre la historia natural del suroeste. En el popular diario de sus viajes, detalló muchas otras ruinas precontacto en Arizona, pero no mencionó las existentes en esta zona. 

Una cultura descubierta

Los residentes locales John y Fay Perkins habían crecido en la zona y pasaban muchas horas explorando las colinas. 

En 1924, los hermanos informaron de las ruinas locales al gobernador James C. Scrugham. 

Scrugham llevó a Mark R. Harrington, arqueólogo de la Fundación Heye del Museo del Indígena Americano de Nueva York, a ver las ruinas. Reconoció que los artefactos eran muy antiguos y estaba seguro de que los yacimientos estaban relacionados con otros de la cultura Pueblo precontacto en el suroeste. 

Harrington y Fay Perkins trabajaron con los equipos de excavación de los yacimientos de Pueblo Grande de Nevada. Los artefactos de estas primeras excavaciones se repartieron entre el estado de Nevada, la Fundación Heye del Museo del Indígena Americano y el Museo del Suroeste, donde Harrington trabajó más tarde. 

Arqueología CCC

En 1933, como parte del “New Deal” de Franklin D. Roosevelt, se estableció un CCC en esta zona. Había una nueva urgencia para el trabajo arqueológico local. 

Los estudios de ingeniería indicaban que la construcción de la presa Hoover en el río Colorado inundaría y destruiría muchos de los yacimientos cuando las aguas del lago Mead comenzaran a subir. Se asignaron equipos de trabajo del CCC para reanudar la excavación de los yacimientos de la Ciudad Perdida. 

La División de Parques Estatales del Servicio de Parques Nacionales y el Museo del Suroeste patrocinaron conjuntamente los nuevos trabajos arqueológicos en la zona. M.R. Harrington fue “cedido” por el Museo del Suroeste como arqueólogo del proyecto y Fay Perkins actuó como su ayudante. 

De 1933 a 1936 se asignaron equipos arqueológicos de la 974ª Compañía y la 573ª Compañía del CCC establecidas en el campamento de Overton. 

A partir de 1936, Perkins supervisó los trabajos arqueológicos en el valle. 

En Overton quedó un campamento más pequeño de unos 50 hombres de la 573ª Compañía. Perkins supervisó las excavaciones y la catalogación de los artefactos bajo las directivas del Servicio de Parques y de Harrington. 

Construyendo un museo

Parte del trabajo asignado al CCC consistía en construir un museo para que los visitantes pudieran ver los artefactos. El Congreso asignó $5900 dólares para la construcción. M.R. Harrington diseñó el museo, y con la mano de obra proporcionada por los empleados del CCC, la construcción comenzó en 1934. Se utilizó material local para fabricar el ladrillo secado al sol, y se recogió piedra en el Valle del Fuego para los pisos. Incluso antes de que las paredes estuvieran terminadas, se colgó el cartel con el nombre original del museo: Museo del Parque de la Presa de Boulder. 

El museo se construyó junto a un yacimiento de la cultura Pueblo precontacto.  

La casa enterrada y los cimientos del pueblo pasaron a formar parte de la colección del museo. 

La información recopilada durante la excavación de estos yacimientos ayudó a elaborar los planos de la “nueva” casa de pueblo. El Servicio de Parques Nacionales trazó los planos del proyecto y se asignó al equipo del CCC la tarea de reconstruir el pasado para los visitantes del museo. 

Las reconstrucciones de pueblo y la casa enterrada del CCC en los terrenos del museo se han reparado a lo largo de los años, pero son prácticamente iguales a como eran en 1935. 

Los equipos que trabajaban en Boulder City para el Servicio de Parques Nacionales ayudaron a diseñar las exposiciones del museo. 

Los artefactos de la colección de excavaciones del Servicio de Parques se expusieron y almacenaron en el Museo. Fay Perkins trabajó con los equipos del CCC durante los años siguientes excavando, catalogando y construyendo exposiciones en museos. 

Descubrimientos

Las primeras excavaciones arqueológicas sentaron las bases de gran parte de lo que sabemos sobre la cultura Pueblo precontacto en esta zona. 

Se identificaron cambios en la arquitectura y los artefactos que parecían seguir un patrón similar al de otras culturas del suroeste. 

La etapa anterior a la cultura Basketmaker dio paso a la cultura Pueblo, definida por las viviendas, la producción de alfarería y la agricultura de los Pueblo. 

“Se encontraron marcas de dedos que han permanecido en el adobe por más de mil años. Quedaron impresas cuando algún constructor que debía de tener prisa colocó una capa antes de que se secara la anterior”. 

M.R. Harrington 

Science News 

30/12/1933 

Arqueología en curso

En 1940, muchos de los yacimientos quedaron cubiertos por el lago Mead. 

El Servicio de Parques mantuvo un guardabosques en el Museo y Fay Perkins se desempeñó como curador. Los avances de la tecnología y la ciencia ayudaron a explicar mejor los yacimientos y artefactos de la zona. Muchas de las técnicas de análisis desarrolladas se siguen utilizando en la actualidad. Richard Shutler recopiló datos de las notas de excavación de Harrington y denominó a las fases y la secuencia básica de desarrollo de la zona. 

Se definieron los tipos de alfarería de la zona y se identificó una secuencia de desarrollo basada en el cambio de los estilos de diseño. Algunos marcadores temporales básicos indican que la alfarería texturada y ondulada se fabricó después de 1050 d.C. La mayoría de los diseños cerámicos muestran que la zona fue abandonada alrededor del año 1250 d.C. 

La alfarería representa los artefactos más comunes de la cultura Pueblo precontacto. La arcilla se mezclaba con arena u otros materiales y luego se cocía al fuego para elaborar la alfarería. Al identificar minerales únicos en el desgrasante, podemos identificar zonas de producción de alfarería. 

Incluso se pueden identificar hogares específicos que comerciaban entre sí. El análisis petrográfico con microscopio muestra la estrecha relación entre los habitantes de Pueblo Grande de Nevada y los grupos que vivían en las mesetas de la franja de Arizona. 

El olivino se encuentra en las formaciones volcánicas de la franja de Arizona. Gran parte de la alfarería encontrada en esta zona tiene olivino añadido para el desgrasante. 

La mayoría de los artefactos recogidos en la década de 1930 eran piezas de museo y vasijas enteras. 

Muchos de los fragmentos de alfarería rotos no se recogieron. 

Margaret Lyneis junto con estudiantes de la Universidad de Nevada, Las Vegas (UNLV) volvieron a las primeras zonas de excavación del Pueblo Grande de Nevada, la Ciudad Perdida, y recogieron miles de fragmentos. Estas recolecciones se utilizaron para definir y refinar los tipos de alfarería y los períodos de ocupación de los yacimientos. 

Crédito de la foto – Olivine and Peridot, Peridot Mesa, San Carlos Indian Nation, AZ, Chris Whitney-Smith collection & photo 

Los paleoetnobotánicos, arqueólogos que estudian las plantas, utilizaron potentes microscopios para identificar semillas e incluso granos de polen a partir de piedras de moler o muestras de suelo. 

Esto permitió a los arqueólogos hacerse una mejor idea de cómo era el clima y qué tipo de plantas utilizaba la gente para alimentarse y realizar otras actividades. Antes y durante el período Basketmaker II, el clima era cálido y seco. 

Los animales y las plantas nativas eran la principal fuente de alimento. 

Durante el período Basketmaker III aparecen el maíz, las semillas y el polen, lo que indica un cambio hacia la agricultura. 

Los zooarqueólogos, arqueólogos especializados en huesos de animales, identifican y examinan los huesos de animales para determinar qué comían los pueblos del pasado, si preferían un tipo de animal a otro, si la gente domesticaba ciertos animales y qué herramientas fabricaban con huesos. Aquí, en el valle de Moapa, los zooarqueólogos también examinan las cuentas de concha para ayudar a determinar el alcance de las redes de comercio presentes para la gente Pueblo.  

Investigación y Rescate

Se realizaron grandes levantamientos topográficos en la década de 1970 para localizar y documentar yacimientos. Durante los levantamientos topográficos, los estudiantes recogieron alfarería y artefactos para identificar los cambios en los patrones de asentamiento del valle durante el período de los Pueblo. En la década de 1980, el trabajo se hizo de manera más urgente a medida que las urbanizaciones se trasladaban del fondo del valle a las laderas, donde se encontraban la mayoría de los yacimientos. En un renovado periodo de “arqueología de salvamento”, la Universidad de Nevada y el Museo de la Ciudad Perdida excavaron yacimientos Pueblo que, en muchos casos, fueron destruidos por las excavadoras solo unos días después. 

El esfuerzo local, principalmente de Fay Perkins y su familia, mantuvo abierto el Museo después de que el Servicio de Parques Nacionales se retirara de las instalaciones a principios de la década de 1950. Durante los años siguientes, el hijo de Fay, R.F. “Chick” Perkins, continuó trabajando en la zona y fomentó la investigación universitaria de los numerosos yacimientos que quedaban. La recientemente creada Universidad del Sur de Nevada (ahora Universidad de Nevada Las Vegas) exploró y excavó yacimientos en el valle, formando a los estudiantes en métodos de excavación de campo en las décadas de 1960 y 1970. 

La datación por hidratación de obsidiana es una técnica para determinar la antigüedad de las puntas de proyectil y las herramientas. La obsidiana absorbe la humedad del ambiente y forma un borde de hidratación. 

Este borde puede medirse microscópicamente. Los índices de hidratación se traducen en edad calendario. Este método de datación tenía muchas variables y sigue siendo algo controvertido. 

Instrumentos sensibles también proporcionan nuevas respuestas a viejas preguntas. Cuando los primeros fabricantes de herramientas recogían piedras, a menudo recorrían muchos más kilómetros antes de fabricarlas y utilizarlas. 

Los investigadores de la obsidiana están cartografiando las ubicaciones de origen. 

Con un espectrómetro de fluorescencia de rayos X se pueden identificar los elementos vestigiales. Las herramientas recogidas en yacimientos situados a cientos de kilómetros de su origen nos ayudan a comprender las pautas del comercio y la caza estacional. 

Métodos y Direcciones

El rápido avance de la tecnología ha proporcionado a los arqueólogos nuevas herramientas, pero la excavación es costosa y demanda mucho tiempo. Por cada hora de excavación se necesitan días de trabajo en el laboratorio. Los artefactos se limpian, catalogan y analizan en el laboratorio. Hoy en día se excavan menos yacimientos y, si es posible, se protege una parte de cada yacimiento para futuras investigaciones. 

Muchos investigadores están “excavando” las antiguas colecciones del almacén del museo y planteando nuevas preguntas. Las colecciones del Museo de la Ciudad Perdida son utilizadas por investigadores de la Universidad de Nevada, Las Vegas, y de otras universidades de Estados Unidos. 

El estudio de Margaret Lyneis sobre los ajuares funerarios de las primeras excavaciones demuestra que no había una clase elitista en la comunidad. La comunidad Pueblo precontacto era igualitaria. Una persona podía haberse ganado una función o tarea especial, pero no había nacido para ocupar una posición de elite. 

Los arqueólogos trabajan para equilibrar las cuestiones de la ciencia con las creencias de los grupos nativos. Los vigiladores de las bandas y tribus locales forman ahora parte de muchos proyectos arqueológicos. Los conocimientos tradicionales sobre plantas, animales y paisajes añaden una comprensión más profunda del pasado precontacto. Al aliarnos para comprender el pasado, nos damos cuenta de que la ciencia y las historias tradicionales son solo formas diferentes de conocer algo. 

La ciencia debe atemperarse con sensibilidad hacia la tradición y la tradición debe beneficiarse de la información que la ciencia puede proporcionar. 

Desafíos y cambios

Los arqueólogos y los administradores de tierras se enfrentan a nuevos retos. El crecimiento urbano destruye yacimientos a diario. El aumento poblacional en el sur de Nevada aumenta el uso recreativo de zonas que antes eran remotas. La destrucción involuntaria de yacimientos, así como el saqueo intencional y la venta de artefactos destruyen los vestigios del pasado. 

Los museos se enfrentan a cambios y desafíos. Durante muchos años, los arqueólogos y los museos solían mostrarse insensibles a la preocupación de los nativos americanos por los espíritus de sus antepasados. Los museos solían exhibir a sus antepasados, y el Museo de la Ciudad Perdida no era diferente. Sin embargo, el museo ha tomado medidas para modificar estas prácticas: no exhibimos restos ancestrales, fotos de restos ancestrales ni objetos funerarios o sagrados. 

NAGPRA 

La Ley de Protección y Repatriación de Tumbas de Nativos Americanos (Native American Grave Protection and Repatriation Act, NAGPRA) se promulgó el 16 de noviembre de 1990 para “abordar los derechos de los descendientes directos, las tribus indias y las organizaciones de nativos hawaianos sobre los bienes culturales de los nativos americanos, incluidos restos humanos, objetos funerarios, objetos sagrados y objetos del patrimonio cultural” (nps.gov). El Museo de la Ciudad Perdida completó las consultas en el año 2000 con miembros de la tribu Hopi y de la Banda Moapa de los Paiutes, y se presentó más información en 2024.  

El cuidado de las colecciones es una parte importante de la misión del museo. Los artefactos bajo nuestro cuidado se utilizan con fines educativos y de investigación. 

Muchos artefactos han sido descuidados y maltratados. El cuidado adecuado a largo plazo es un esfuerzo costoso y que requiere mucho tiempo, pero las piezas de valor incalculable del pasado merecen ese respeto. 

Pueblo Grande de Nevada  

Conocido como la Ciudad Perdida, Pueblo Grande de Nevada llamó la atención sobre la arqueología del sur de Nevada y sobre los pueblos que vivieron y prosperaron en lo que hoy se conoce como el valle de Moapa. Los pueblos que “vivieron aquí, la tribu Pueblo de la rama Virgin, fabricaron y utilizaron la alfarería, las cestas y las manos para moler que se ven aquí. Todos los artefactos de las vitrinas proceden de las excavaciones realizadas en 1920 en Pueblo Grande de Nevada. 

En la década de 1920, el pensamiento predominante era que Nevada era todavía un estado relativamente joven sin un sentido de la historia o un pasado. En una conversación entre Harrington y Scrugham, Harrington declaró que la “alfarería negra sobre blanco es bastante antigua. Mil años quizá, o incluso dos mil”. El gobernador respondió: “Esto sacudirá a algunos de esos listos del Este, los que dicen que Nevada es tan virgen y nueva. Creen que no tenemos pasado, ni raíces en la antigüedad”.1  

1Evans, K.J. 1999.  “James Scrugham”. Las Vegas Review-Journal, 7 de febrero. 

Las noticias sobre Pueblo Grande de Nevada viajaron por todas partes, y los hallazgos fueron a menudo presentados con cierto sensacionalismo en los medios de comunicación. Algunas de estas afirmaciones eran que Pueblo Grande de Nevada era la ciudad más grande del hemisferio occidental y la más antigua del mundo.2 Harrington intentó aclarar las cosas escribiendo a varios periódicos. Harrington continuó diciendo que mostró los vestigios a otro arqueólogo en Santa Fe, y cuando mencionó dónde se habían encontrado, el arqueólogo los tiró a la papelera, diciendo “¡No hay restos de la tribu Pueblo al oeste del río Colorado!”3 

2 Harry, Karen y James Watson 2010. “The Archaeology of Pueblo Grande de Nevada: Past and Current Research within Nevada’s “Lost City”. Kiva 75(4):403-424 

3 Harrington, Marie 1985. On the Trail of Forgotten People: A Personal Account of the Life and Career of Mark Raymond Harrington. Great Basin Press, Reno.  

La historia documentada del valle de Moapa comenzó en 1827 con la exploración de Jedediah Smith de lo que hoy es el sur de Nevada. La primera referencia documentada a Pueblo Grande de Nevada data de 1867, probablemente de los residentes de la cercana ciudad de St. Thomas.  

A principios de la década de 1920, el gobernador James Scrugham hizo un llamamiento a los ganaderos y agricultores para que estuvieran atentos a los restos de ruinas de grupos Pueblo y en 1924, dos hermanos, John y Fay Perkins de Overton, enviaron alfarería negro sobre blanco de los Pueblo a la oficina del gobernador. El gobernador Scrugham se puso entonces en contacto con el Dr. Mark Harrington, de la Fundación Heye. La Fundación Heye financió las excavaciones de 1925 a 1927. Las excavaciones continuaron durante la década de 1930 con miembros del Cuerpo Civil de Conservación (CCC).  

Los informes sobre la “Ciudad Perdida” de Nevada llegaron a las noticias nacionales. Los periódicos de Washington, D.C., Nueva York, Dakota del Norte, Connecticut, Los Ángeles y Seward, Alaska, publicaron artículos sobre Pueblo Grande de Nevada en la década de 1920.  

Este artículo de Los Angeles Times del 23 de marzo de 1925 afirma que los grupos ancestrales Pueblo habían llegado tan lejos como el oeste. El pensamiento predominante de la época era que no se encontrarían ruinas de los Pueblo tan al oeste.  

Texto sobresaliente en periódico: 

“Se ha descubierto lo que se cree es un sistema de irrigación y por ello se presume que los habitantes de la ciudad eran agricultores e hicieron florecer el desierto de manera muy similar a como se hace hoy en ciertas secciones del oeste”. 

La presencia de acequias de riego es interesante, ya que podría indicar que la agricultura del maíz procedía del sur de Arizona y no del este de la región. 

Los fragmentos de cerámica negra sobre fondo rojo que se muestran aquí indican que existía comercio entre los habitantes de Pueblo Grande de Nevada y los que vivían al este, en la región de Kayenta y Cuatro Esquinas. 

Piezas de cestería excavadas en Pueblo Grande de Nevada. Los textiles de unos mil años de antigüedad, como estas cestas, se conservan debido a la naturaleza seca del desierto. 

En Pueblo Grande de Nevada se recuperaron varios tipos de alfarería, entre ellos, piezas grises, negras sobre gris, negras sobre rojo y corrugadas. Estos diferentes tipos de alfarería pueden indicar a un arqueólogo bastantes cosas sobre el yacimiento, como su antigüedad y el comercio que existía con otros pueblos. La presencia de alfarería corrugada indica a los arqueólogos que este yacimiento fue ocupado en el periodo Pueblo II (900 – 1100 d.C.). 

Probablemente haya observado que muchas de estas vasijas y cuencos tienen secciones que han sido sustituidas por yeso. En los primeros tiempos de la arqueología, esto se hacía para mostrar el aspecto que habría tenido la vasija. En la actualidad se sigue haciendo, pero a menudo los arqueólogos optan por dejar la vasija rota para mostrar la técnica de fabricación y el desgrasante utilizado en la vasija.